Inteligencia de Riesgo

Introducción al concepto Inteligencia de Riesgo

El proceso de cambio y transformación de la sociedad. Cómo afrontarlo.

En pleno siglo XXI, una característica que describe sin duda la sociedad que nos ha tocado vivir es el constante cambio. Una sociedad dinámica, rápida y donde la transformación es continua, no transmite los valores de una sociedad estable, lenta y dominada por lo tradicional. Nadie sabe lo que ocurrirá mañana y eso viene siempre acompañado por grandes incertidumbres.

El ejemplo más gráfico, es el entorno informático, probablemente paradigma de esta aceleración del cambio, pero que en las últimas décadas ha ido extendiéndose a casi todas las esferas de nuestra vida diaria, sufriendo un golpe exponencial definitivo con la irrupción de internet.

Una sociedad cambiante exige cada vez mayor competitividad tanto en el ámbito personal como laboral.

Asimismo, parece lógico pensar que serán más exitosas aquellas personas que

  • se adapten mejor a nuevos entornos,
  • desarrollen buenas habilidades sociales,
  • tengan capacidad de reciclarse y aprender nuevos conceptos (no solo en lo laboral, sino también en lo personal).

Al movernos regularmente en entornos cambiantes, centrarnos en nuevos retos, conocer a nuevas personas, podemos decir que “el riesgo” es una constante en nuestra vida.

Si nadie nos dijera aquello que supone un riesgo, la única manera de enfrentarnos a nuevos retos, sería la exposición a los riesgos.

“La mejor forma de predecir el futuro es creándolo”  – Peter Drucker –

¿Qué es la inteligencia de riesgo?

En este contexto actual ha surgido un término, “Inteligencia de riesgo”, que ha sido abordado por diferentes autores, siendo a nuestro entender Dylan Evans el que mejor clarifica el término con su obra “Risk Intelligence” (2012).

Evans lo define como “Una clase de inteligencia que aborda el riesgo y la incertidumbre, y que lleva a una correcta estimación de probabilidades”.

¿Por qué es importante en desarrollar la inteligencia de riesgo?

desarrollar inteligencia de riesgoLas personas, que han desarrollado la “inteligencia de riesgo”, saben prever que habrá después de la siguiente curva, y además estimar correctamente las diferentes opciones que se pueden encontrar. Las personas con una alta inteligencia de riesgo no solo pueden estimar su porcentaje de ocurrencia, sino facilitan para cada posible escenario un correcto balance de beneficios/pérdidas.

Ahora si, en un entorno de incertidumbre, de contexto difuso y poco definido, es sabido que el ser humano es malo haciendo estimaciones. Sin embargo, hay personas que tienden a hacer estimaciones mejores, más ajustadas, siendo las que tienen una alta inteligencia del riesgo.

Estas personas, al experimentar los riesgos, han tenido que desarrollar creatividad, gran capacidad de resolución y desarrollo de estrategias para resolver positivamente las situaciones de riesgo.

Estas personas han desarrollado el reflejo en decidir adecuadamente cuando la información no está completa. Es parte inherente al cambio, que mientras nos adaptamos al nuevo escenario es probable que cuando tengamos todas las variables controladas, las normas del juego ya hayan cambiado.

Dylan Evans señala que la inteligencia de riesgo es de hecho una forma distinta de inteligencia y que no va de la mano con el tradicional coeficiente intelectual.

“Vemos a menudo en el mercado como personas muy brillantes toman decisiones muy estúpidas sobre el riesgo”, afirma.

El subtítulo del libro de Evans es “Como moverse en ambientes de incertidumbre” (How to Live with Uncertainty). Es decir, cuando los datos que tenemos son escasos, cuando es pequeña la muestra, en campos nuevos aún no explorados, cuando es obligada dar una respuesta inmediata sin tiempo a analizar adecuadamente la información, la inteligencia de riesgo marca la diferencia.

La inteligencia de riesgo también conlleva inteligencia emocional, en el sentido de ser plenamente consciente de nuestras emociones y cómo nos están influyendo a la hora de hacer nuestras estimaciones y posterior toma de decisiones.

Respecto al entorno empresarial, ejemplo de lo dicho son los planes estratégicos que solían ser en muchos casos quinquenales, pero en la actualidad, difícil es que sobrepasen los tres años, siendo muchos de dos e incluso anuales, precisamente por el entorno actual tan cambiante y que por tanto, dificulta mucho los planes a medio-largo plazo. Por este motivo, el que la directiva sea capaz de una precisa estimación y tenga una inteligencia de riesgo alta, es cada vez más necesario y demandado por las empresas. Además, aquellos que sepan anticiparse mejor al nuevo escenario, tendrán una ventaja cualitativa sobre la competencia.

Por tanto, hay una incipiente necesidad de manejar la incertidumbre y saberse adaptar a escenarios nuevos tanto en el plano laboral, como en el personal.

Personas que no manejan bien el cambo y situaciones de incertidumbre acumulan altos niveles de estrés durante el proceso, lo que puede influir en el rendimiento profesional, afectar a la salud y estabilidad emocional e incrementando la probabilidad de crisis personales.

Mientras las personas con mayor flexibilidad hacia el cambio e incertidumbre, tienden a prosperar en los proyectos, empresas o retos personales.

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