Cosas que necesitas saber sobre la etapa de la adolescencia de tus hijos/as

¿Qué cambios de la adolescencia vive tu hijo o hija con la llegada de esta etapa?

La etapa de la adolescencia es uno de los momentos más complicados de la vida de una persona, no solo para el propio adolescente, sino también para sus padres. La adolescencia es sinónimo de nuevas experiencias, de inseguridad, de rebeldía, de crecimiento personal, de apertura vital al mundo que nos rodea, de conflictos y de toma de decisiones. En definitiva, en la adolescencia se aprende a ser más autónomo y a buscar su propio camino.

La adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo humano, en la que se producen una serie de importantes cambios físicos y psicológicos. Asimismo, comienza a perfilarse la personalidad definitiva y todo aquello que forma la antesala de la edad adulta.

Etapa de la adolescencia

Uno de los cambios más significativos en este sentido es el desarrollo del pensamiento abstracto. Gracias a esta nueva habilidad el adolescente puede plantearse el futuro e imaginarse como pueden ser y funcionar las cosas. Es decir: un adolescente reflexiona, pero a su manera, parece y cree que sabe de todo, pero sin tener ninguna experiencia objetiva.

Por ese motivo, la relación con ellos empieza a ser conflictiva, como no tienen formada la personalidad ni tienen consolidada la autoestima, ni la identidad personal, adquieren una noción de sí mismos y una autoafirmación por medio de oponerse a todo, es decir, “yo soy alguien porque estoy en contra de …”. Sin esa referencia externa el adolescente se siente vacío, sin identidad e indefenso. Estas sensaciones desagradables las compensa con conductas provocativas y agresivas.

También estos sentimientos de vacío, indefensión y despersonalización se compensan por medio de la pertenencia a un grupo durante la etapa de la adolescencia. Los “colegas” en estas edades se convierten en algo esencial, debido a que les proporcionan una personalidad grupal que compensa aquella que individualmente les falta; les ofrece cobertura y apoyo emocional y una identidad personal que proviene de su posición social dentro del grupo.

¿Cómo tratar con los cambios de la adolescencia?

Hasta que no pasa esta etapa no se tiene una consciencia real de uno mismo y una autoestima suficientemente alta como para ser alguien por sí mismo.

Uno de los cambios de la adolescencia más notables es que la relación con los padres se torna especialmente conflictiva, ya que el adolescente quiere ser autónomo, pero no puede serlo ni económica ni emocionalmente. Necesita depender de los padres, pero no lo acepta, por lo que tiene una relación inestable con ellos, pasando constantemente del amor al odio. Situación que muchos padres no comprenden o en la que no saben cómo actuar, ya que si se preocupan por ellos, los adolescentes les dicen que son unos pesados y no les hacen caso o reaccionan de forma agresiva, y si los padres pasan de ellos, los adolescentes les recriminan que no se preocupan lo suficiente y les dicen que no les importan, pudiendo reaccionar de forma hiriente o agresiva.

En estos momentos los padres tienen que entender que su labor es estar ahí y que el adolescente lo sienta, dejándole espacio para que se mueva libremente, pero, al mismo tiempo, imponiendo unas normas de convivencia o personales que el adolescente tiene que cumplir obligatoriamente.

Cambios en la etapa de la adolescencia

Es decir, los padres tienen que adoptar un rol de “estar sin estar” dejando espacio al adolescente, haciendo que este sienta que los padres están ahí. Interviniendo en los pocos momentos que los adolescentes están dispuestos para hablar y aprovechando estos momentos para seguir transmitiendo educación y afecto sin entrar en la “zona de conflicto”. Es decir, no haciendo reproches, exigencias o juicios de valor. No hay que regañar o insultar, también es preciso no manipular o culpabilizar utilizando chantajes emocionales, ni dar lecciones autoritarias. Hay que utilizar un tono de voz no agresivo y evitar las frases irónicas y las descalificaciones.

Cumpliendo estas sencillas reglas no se entrará en la zona de conflicto y el adolescente percibirá el interés personal y el afecto que necesita, lo que incrementará su autoestima. Esto permitirá que la etapa de la adolescencia pase de forma más rápida y más tranquila, reduciendo los inevitables conflictos entre ambas partes.

Sin embargo, al mismo tiempo, hay que imponer en algunas áreas unos límites estrictos que enseñen que en esta vida hay normas que hay que cumplir y límites que no se pueden traspasar. Estas obligaciones también permiten que el adolescente esté “contra algo”. Tendrá algo concreto contra lo que pelearse y exteriorizar su agresividad y así, poco a poco, irá ganando su espacio y de esta forma se irá formando su personalidad y su identidad. Por esto, los límites, normas y obligaciones tienen que estar muy bien pensados, ya que de ellos depende el desarrollo emocional sano del individuo durante la etapa de la adolescencia.

En algunos casos es recomendable acudir a la ayuda de un psicoterapeuta familiar, quien podrá hacer de mediador entre ambas partes, así como de guía para hacer la convivencia entre padres y adolescentes más llevadera.

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