Psicólogos especialistas en el tratamiento del trastorno de personalidad

Tratamos el trastorno de personalidad en el Centro de Psicología y Psiquiatría Manuel Escudero Madrid

¿Cómo tratamos el trastorno de personalidad?

No todos los trastornos de personalidad responden a los tratamientos, pero algunos de ellos como el trastorno límite, el trastorno por evitación y el trastorno esquizoide responden bien a ciertas formas de psicoterapia, aunque no en todos los casos se consiguen resultados satisfactorios.

La principal herramienta terapéutica es el tratamiento cognitivo-conductual junto con la planificación de ciertos aspectos de la vida cotidiana e intervención en el entorno social del paciente.

En algunos casos, los medicamentos son un complemento útil para el tratamiento de los trastornos de la personalidad.

Etapas de la terapia cognitivo-conductual

La identificación y modificación de esos esquemas de pensamiento y conducta son la clave del tratamiento. Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Diagnóstico e identificación del problema actual.
  2. Modificación de los esquemas psicológicos y conductas insanas por otras adaptativas.
  3. Modificación y solución del problema. Al finalizar una terapia suele alcanzarse una situación en la que se puede llevar una vida normal, en la que sufrimiento básico y los problemas sociales asociados se superan, quedando de forma residual una vulnerabilidad hacia ese tipo de rasgos disfuncionales.

Al principio, las personas con estos trastornos normalmente no buscan tratamiento por su cuenta. Tienden a buscar ayuda una vez que su comportamiento ha causado problemas graves en sus relaciones personales o en sus trabajos. Posiblemente pueden buscar ayuda cuando están luchando con otro problema psiquiátrico, como un trastorno del estado anímico o drogadicción.

¿Qué son los trastornos de la personalidad?

Para entender que es un trastorno de personalidad primero hay que diferenciar el propio trastorno de lo que es un rasgo de personalidad.

Un rasgo de personalidad es una característica del comportamiento, del pensamiento y de las emociones. Es medible, predecible y adaptado al medio; es decir, que ese rasgo o característica de la personalidad se manifiesta con unas respuestas (ya sean conductas, interpretaciones, sentimientos o emociones) proporcionales y más o menos objetivas al medio en el que nos desenvolvemos.
Cuando estas respuestas o reacciones ante el entorno son desproporcionadas, inadaptadas y persistentes en el tiempo se considera que hay un trastorno. Es decir, un trastorno de la personalidad se define como un patrón permanente de comportamiento que se aparta notablemente de las normas culturales y de las conductas que el entorno social espera de la persona.

Este patrón se puede manifestar en los pensamientos:

  • A través de formas extrañas e inadaptadas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás o a los acontecimientos.
  • En la afectividad, por ejemplo, con una intensidad emocional exagerada o falta de respuesta emocional.
  • Una labilidad exagerada, respuestas agresivas o explosivas en situaciones consideradas neutras o poco importantes por los demás, etc.
  • En la actividad interpersonal, que puede ser extraña o desadaptada a las circunstancias sociales y culturales en las que se mueve la persona.
  • Asimismo, se puede manifestar en el control de los impulsos, la persona puede presentar un fuerte descontrol en diversas áreas de la vida como gastos excesivos, conductas arriesgadas físicamente, abuso de substancias, etc.

La característica esencial de los trastornos de la personalidad es que el patrón de conducta que presenta la persona que lo padece es persistente e inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.

Normalmente este patrón persistente y desajustado provoca un malestar clínicamente significativo en la persona que lo padece y en su entorno familiar y social, produciendo un deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Este patrón de conductas desadaptadas o extrañas es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta. Este patrón persistente no es una consecuencia de otro trastorno mental y no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (como una droga o un medicamento) ni a una enfermedad médica (como por ejemplo, traumatismo craneal).

Trastornos de la personalidad: tipos y su clasificación

El DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos) menciona diez trastornos de personalidad. Estos trastornos están agrupados en tres grupos distintos.
Grupo A
1. Trastorno paranoide de la personalidad
2. Trastorno esquizoide de la personalidad
3. Trastorno esquizotípico de la personalidad

Este grupo de trastornos se caracteriza por un patrón penetrante de cognición (por ejemplo, sospecha), expresión (por ejemplo, lenguaje extraño) y relación con otros (por ejemplo, aislamiento) anormales.
Grupo B
1. Trastorno antisocial de la personalidad.
2. Trastorno límite de la personalidad.
3. Trastorno histriónico de la personalidad.
4. Trastorno narcisista de la personalidad.

Estos trastornos se caracterizan por un patrón penetrante de violación de las normas sociales (como por ejemplo, comportamiento criminal), comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad. Presenta con frecuencia acting-out (exteriorización de sus rasgos), llevando a rabietas, comportamiento auto-abusivo y arranques de rabia.
Grupo C
1. Trastorno de la personalidad por evitación, personalidad fóbica o evitativa.
2. Trastorno de la personalidad por dependencia.
3. Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, trastorno anancástico de la personalidad, o personalidad obsesiva-compulsiva.

Este grupo se caracteriza por un patrón penetrante de temores anormales, incluyendo relaciones sociales, separación y necesidad de control.

Síntomas del trastornos de la personalidad

Los síntomas varían de forma muy extensiva, dependiendo del tipo de trastorno de la personalidad. En general, los trastornos de la personalidad involucran sentimientos, pensamientos y comportamientos que no son adaptados a un amplio rango de situaciones o escenarios. Estas afecciones varían de leves a graves y pueden llevar a problemas en situaciones laborales y sociales.

Trastorno de personalidad versus personalidad sana:

Un trastorno de personalidad es una forma patológica de ser y comportarse que:

  • Es permanente, se pone de manifiesto en la mayor parte de las situaciones y contextos; y se extiende en un amplio rango de comportamientos, sentimientos y experiencias.
  • No es producto de una situación o acontecimiento vital concreto, sino que abarca la mayor parte del ciclo vital del individuo.
  • Dificulta la adquisición de nuevas habilidades y comportamientos, especialmente en el ámbito de las relaciones sociales, en el que el desarrollo del individuo se muestra claramente perjudicado.
  • Es rígido e inflexible.
  • Hace al individuo frágil y vulnerable antes situaciones nuevas que requieren cambios.
  • No se ajusta a lo que cabría esperar para ese individuo, teniendo en cuenta su contexto sociocultural.
  • La consciencia de que se padece una enfermedad psicológica es escasa o inexistente.
  • Produce malestar y sufrimiento al individuo o a quienes le rodean, provocando interferencias en diversos ámbitos (familiar, social, laboral, etc.)
  • El malestar es más bien consecuencia de la no aceptación por parte de los demás del modo de ser del individuo más que por el trastorno en sí.

En cambio, una personalidad sana responde a las siguientes características:

  • Es flexible y adaptativa.
  • Presenta un funcionamiento autónomo y competente en diferentes áreas de la vida.
  • Tiene habilidad para establecer relaciones interpersonales satisfactorias.
  • Presenta una capacidad adaptativa a las diferentes situaciones que se presentan en la vida.
  • Tiene capacidad para automotivarse y conseguir metas propias.

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