Psicólogos especialistas en el tratamiento de los problemas sexuales

Tratamos los problemas sexuales en el Centro de Psicología y Psiquiatría Manuel Escudero Madrid

¿Cómo tratamos los problemas sexuales?

Los problemas sexuales se pueden definir como cualquier problema físico o emocional que impide que una pareja logre una relación intima y mutuamente satisfactoria. No hay un único factor por el cual se pierda el interés sexual o surjan problemas sexuales en las parejas, más bien se trata de un conjunto de eventos que van ocurriendo a lo largo de los años, entre ellos están: la monotonía, la rutina, la mecanización en las relaciones, las dificultades en la comunicación, etc.

Hay situaciones como el nacimiento de un hijo, una enfermedad, la infidelidad o ciertos problemas individuales (depresión, estrés, pérdida del empleo, etc.) que provocan alteración emocional.

Estas situaciones vitales, en ocasiones, son complicadas de afrontar y requieren tomar decisiones emocionalmente difíciles o conllevan una dura adaptación emocional que suele conducir a un estado de alteración emocional o de ansiedad. Esta ansiedad se puede somatizar en forma de problemas sexuales psicológicos.

Problemas sexuales en general

No todo son problemas de erección o eyaculación precoz, ni problemas para alcanzar el orgasmo. Los hombres y mujeres padecen de otras disfunciones y malestares que los inhabilitan para el placer y la satisfacción.

Es importante diferenciar dos tipos o grupos de trastornos sexuales:

  1. Parafilias: se caracterizan por una activación sexual ante objetos o situaciones que no forman parte de las pautas habituales de los demás y que puede interferir con la capacidad para una actividad sexual recíproca y afectiva.
  2. Disfunciones sexuales: Se llama disfunción sexual a la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual. Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser físicas, psicológicas o ambas.

¿Qué son las parafilias?

Esencialmente consisten en que el individuo tiene unas necesidades y fantasías sexuales intensas y recurrentes que generalmente son evocadas por:

  1. Objetos no humanos
  2. Sufrimiento o humillación propia o del compañero
  3. Niños o personas que no consienten

Además, para ser considerada parafilia debe causar un malestar clínicamente significativo o deterioro grave (como la pérdida de relaciones sociales, de trabajo, problemas legales, etc.); que el comportamiento sea humillante; que se involucre a niños o personas que no tienen la capacidad de consentir, animales, etc. y que sea estable en el tiempo.

Hay que tener muy en cuenta que las imágenes o fantasías parafílicas pueden ser estímulo de excitación sexual para una persona sin ello llegar a ser una parafilia. Por ejemplo, la ropa interior femenina suele ser excitante para muchos hombres. Será parafilia sólo cuando el individuo actúe sobre ellas o cuando le afecten en exceso.

¿Qué es la disfunción sexual?

Se consideran disfunciones sexuales a la existencia de inhibición de los deseos sexuales o de los cambios psicofisiológicos que caracterizan al ciclo completo de la respuesta sexual.

El ciclo completo de la respuesta sexual se divide en tres fases:

  • Deseo: Incluye fantasías y ganas de tener actividad sexual.
  • Excitación: consiste en la sensación subjetiva de placer que va acompañada de cambios fisiológicos. (Erección, lubrificación vaginal, etc.)
  • Orgasmo: Es el punto culminante del placer sexual con la eliminación de la tensión y la concentración rítmica de los músculos del perineo y de los órganos reproductivos pélvicos. En el hombre existe la sensación de inminencia eyaculatoria, seguida de la emisión del semen. En la mujer existen contracciones de la pared del tercio externo de la vagina. En ambos sexos existe a menudo tensiones o contracciones musculares generalizadas.

Hablamos de disfunciones sexuales cuando una o más de estas fases sufre alteraciones, por:

  • Trastornos del deseo sexual, Pueden afectar al deseo, cuando la persona no siente ganas, odia o incluso teme la relación sexual.
  • Trastornos de la excitación sexual, cuando a pesar de desearlo conscientemente no se consigue la erección en el caso del hombre o la dilatación y lubricación en la mujer.
  • Trastornos del orgasmo, bien porque no se consigue o porque se llega demasiado pronto.
  • Trastornos sexuales por dolor, como el vaginismo y la dispareunia (dolor durante el coito).

¿Cómo puede ayudar la terapia a superar los problemas sexuales?

El sexo puede convertirse en una fuente de tensión para ambos miembros de la pareja. Algunas parejas pueden llegar a terapia haciendo mención que en todo se llevan bien menos en la parte sexual, entonces si no existe ningún problema médico, es posible que el sexo represente una analogía de la situación real de la pareja y los conflictos no reconocidos se manifiesten en lo sexual.

Algo importante es que los problemas sexuales o los trastornos psicosexuales no tienen que ser algo permanente, es decir, se trata de situaciones temporales que se pueden solucionar prestándoles la atención adecuada. Una buena forma es observando y hablando con la pareja acerca de sus sentimientos y necesidades relacionadas con el sexo. La pareja se puede acostumbrar a hablar acerca de cómo se sintieron después de la relación sexual, preguntarse acerca de los sentimientos de satisfacción, de disfrute, si estuvo relajado o hubo ansiedad, si quedaron sensaciones de culpa, enojo o cualquier sentimiento negativo que algunas de las veces por no herir a la pareja no se hablan y a la larga pueden producir resentimientos.

A su vez, si alguno de ellos se queda con sentimientos negativos, se puede identificar el problema y realizar los cambios necesarios para un adecuado funcionamiento.

Ser consciente de si hay situaciones personales que pueden influir en el desempeño sexual como la fatiga, el insomnio, mala condición física, permite solucionar estos problemas y mejorar el desempeño sexual. Es importante gozar de buena salud física y emocional, detectar si hay problemas y buscar la ayuda adecuada para que esta situación no se prolongue y ocasione algunas otras dificultades.

En la actualidad existen diversos métodos de terapia sexual. Están diseñados para solucionar cualquier tipo de trastorno sexual y, por medio de la correcta selección y aplicación de cualquiera de estos métodos, un profesional puede asesorar con éxito a las parejas con problemas sexuales.

Los trastornos sexuales son más comunes de lo que se cree y, en el pasado, representaban un secreto con el cual vivían de forma infeliz algunas parejas, afortunadamente esto está cambiando y más personas tanto en pareja como en forma individual buscan ayuda profesional para los problemas sexuales.

En algunas ocasiones no se reconoce con seguridad la propia orientación sexual, esto puede provocar una gran ansiedad y malestar. La terapia puede ayudar al paciente a tomar conciencia de su orientación, que puede no ser la que uno cree, pero esto no significa que le haga cambiar, sino que ayuda a reconocer, aceptar y reforzar la propia identidad.

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