Psicólogos especialistas en el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo

Tratamos el trastorno obsesivo-compulsivo en el Centro de Psicología y Psiquiatría Manuel Escudero Madrid

¿Cómo tratamos el trastorno obsesivo-compulsivo?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es uno de los principales motivos de consulta de salud mental. Las personas que padecen un TOC necesitan ayuda externa para recuperarse de su enfermedad.

El tratamiento del TOC requiere de una intervención multidisciplinar, ya que la combinación de psicofarmacología y terapia se ha mostrado muy eficaz para controlar los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo.

Dentro de las terapias más apropiadas contra este tipo de trastorno se encuentran las terapias cognitivo-conductuales. Este tipo de terapia permite a la persona, que padece un trastorno obsesivo-compulsivo, controlar tanto los rituales, como las conductas obsesivas de contenido supersticioso que los impulsan.

La mayor parte de las personas que sufren esta enfermedad son capaces de controlarla y reconstruir sus vidas.

¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo o TOC es un trastorno caracterizado por pensamientos persistentes, intrusivos y recurrentes que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación y, sobre todo, conductas repetitivas, denominadas compulsiones, que están dirigidas a reducir la ansiedad que se siente si no se realiza el ritual. Esta ansiedad está asociada, en muchas ocasiones, a un pensamiento supersticioso, en el que el enfermo cree que si no hace el ritual compulsivo algo malo puede pasarle a él o a sus seres queridos.

La persona suele sentirse culpable de su conducta ritualista y sus familiares pueden enfadarse con ellos porque no son capaces de controlar sus compulsiones. Otras veces, en su deseo de ayudarles, pueden aparentar que los síntomas no existen, justificarlos o, incluso, colaborar en sus rituales (acción que se considera contraproducente).

Definición del trastorno obsesivo-compulsivo

Las compulsiones son conductas repetitivas y aparentemente finalistas, que se realizan según determinadas reglas, de forma estereotipada. Su principal función es reducir la ansiedad provocada por la obsesión.

La conducta no es un fin en sí misma, sino que está diseñada para producir o evitar algún acontecimiento o situación futura, relacionados con la obsesión en cuestión (conducta supersticiosa), por lo que su realización reduce la ansiedad.

Sin embargo, o bien la actividad no se halla conectada de forma realista con lo que se pretende impedir o provocar, o bien puede ser claramente excesiva.

El acto se realiza con una sensación de compulsión subjetiva junto con un deseo de resistirse a la compulsión, por lo menos inicialmente. Por lo general, la persona reconoce la falta de sentido de la conducta (algo que no siempre ocurre en niños pequeños) y no obtiene placer en realizar esta actividad, aunque ésta disminuye la ansiedad provocada por su obsesión.

El paciente enseguida nota que una sola compulsión o “ritual” no basta para reducir su ansiedad, con lo que se ve obligado a repetir o aumentar el ritual (círculo vicioso).

Entre los ejemplos típicos encontramos el verificar varias veces las mismas cosas una y otra vez, ya que con la repetición de patrones se obtiene una reducción inmediata del malestar, aunque claramente contraproducente, ya que con ellos se está reforzando la dinámica del trastorno.

Síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo

Los síntomas pueden presentarse a cualquier edad, pudiendo producir una importante discapacidad. La Organización Mundial de la Salud lo incluye entre las 20 primeras enfermedades incapacitantes, con una prevalencia del 0,8% en los adultos y del 0,25% en niños y adolescentes, y entre las 5 enfermedades psiquiátricas más comunes.

El trastorno compulsivo se define por:

  • Comportamientos de carácter repetitivo (por ejemplo: ordenación de objetos, comprobaciones) o actos mentales (rezar, contar o repetir palabras en silencio), que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión, o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.
  • El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar, o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos. Sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.
  • En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Nota: Este punto no es aplicable en los niños.
  • Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas), o su vida social.
  • El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (como drogas o fármacos) o de una enfermedad médica.

En nuestro centro recibirás atención personalizada y tratamientos a tu medida para superar tus problemas de trastorno Obsesivo-Compulsivo o TOC. Contacta con nosotros. Llámanos estaremos encantados de conocerte.

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