Qué es un ataque de ansiedad y cuales son sus síntomas

La ansiedad es un problema de lo más frecuentes entre nosotros. Hay ejemplos como el miedo intenso que se puede embocar en un ataque de ansiedad paralizante o más cotidiano como es la intranquilidad que podemos sentir cuando nos enfrentamos a una situación que nos deja un poco incómodo. Según un estudio publicado por la “Sociedad Internacional de Trastornos Afectivos” en España ha sufrido un “ataque de pánico”, o cómo lo llamamos de forma más coloquial, “ataque de ansiedad” al menos más de un 10% de la población.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

En el DSMV se describe el término, ataque de ansiedad como:

 “la aparición súbita, inesperada y temporal sin motivo de miedo o de malestar intenso que va acompañada con síntomas concretas y alcanza su máxima expresión en minutos” 

*DSM V: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales

Podemos decir que el trastorno de ansiedad es el gran descubrimiento de las modernas aproximaciones a los enfermos ansiosos.

La principal característica de un ataque de ansiedad es sufrir miedo intenso, irracional, a menudo incapacitante y sin una causa clara. La persona que sufre una crisis de pánico considera que algo muy grave le está pasando, se le dispara el sistema nervioso simpático, su ritmo cardíaco se acelera, los músculos se tensan e hasta puede hiperventilar, incluso llega a temer por su propia vida.

¿Cuáles son los síntomas?

Puede ser interesante recoger de una manera global los síntomas que un ataque de ansiedad puede producir.

Podemos resumirlos en tres aspectos muy concretos:

  • Síntomas que percibimos mentalmente
  • Síntomas a nivel fisiológicos
  • Las conductas a partir de las cuales evitamos determinadas situaciones.

Las vivencias y sentimientos de ansiedad a nivel psíquico son muy displacenteras y nos dejan sentir inquieto, con temores y en algunos casos hasta se puede tener sentimientos catastróficos como quiere morir, llegar a volverse loco o perder el control. Existen también fenómenos como por ejemplo la despersonalización, consiste que la persona que tiene el ataque de pánico ni reconoce su propia imagen y se encuentra ajena a sí misma.

Los síntomas a nivel fisiológicos que forman la crisis de pánico se suelen presentar en un tiempo breve desde que comienza el ataque. Son los siguientes:

  1. Taquicardia
  1. Sudoración.
  1. Temblor o sacudidas.
  1. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  1. Sensación de ahogo.
  1. Dolor o molestias en el tórax.
  1. Náuseas o malestar abdominal.
  1. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  1. Escalofríos o sensación de calor.
  1. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).

Los síntomas del ataque de ansiedad son descritos como “combinaciones variadas de manifestaciones físicas y mentales de ansiedad no atribuibles a peligro real, se presentan y sea en forma de crisis o bien como un estado persistente. La ansiedad generalmente es difusa y puede llegar al ataque de pánico.

Se estima que solamente una cuarta parte de los enfermos que padecen trastornos de ansiedad llegan a recibir tratamiento por esta alteración, esto sobre todo porque no detectamos que se trata de un ataque de ansiedad. 

Como detectar un ataque de ansiedad

Crisis de ansiedadSolo una visión global del problema justificado orgánicamente conducirá al médico a reconocer que estamos frente a una crisis de pánico. Para confirmar el diagnóstico es necesario la presencia de mínimo cuatro de los síntomas físicos o psíquicos citados anteriormente. Se valora su gravedad considerando el número de síntomas experimentados y su intensidad.

La característica fundamental del trastorno de pánico es la “crisis”. La palabra “ataque o crisis” da una idea de la brusquedad de su aparición y el atributo “pánico” describe adecuadamente la intensísima angustia que la persona sufre durante los minutos que dura la crisis de ansiedad.

No hay circunstancias que provoquen el ataque, ni otros factores a los cuales se pueda atribuir su origen, al menos al principio.

También porque cada sujeto es único e incluso en la misma persona pueden variar las circunstancias que concurren en un ataque de ansiedad.

Algunas señales que indican que se trata de una crisis de ansiedad:

Señales cognitivas:

  • De repente sufrimos un miedo intenso, sin tener un peligro inmediato real.
  • Pérdida de contacto con la realidad, desapego del entorno. Nos sentimos como en una nube, alejados de lo que está pasando a nuestro alrededor.
  • Temor a la pérdida de control y “volvernos locos”.
  • Miedo a perder la consciencia.
  • Miedo a una muerte súbita.

Señales fisiológicas:

  • Se dispara nuestro ritmo cardíaco, sufrimos palpitaciones.
  • Dolor muscular, especialmente en el pecho.
  • Sensación de ahogo, nos cuesta llevar el aire a los pulmones.
  • Sudoración.
  • Podemos llegar a sufrir hormigueos e incluso temblores.
  • Dolores estomacales
  • Mareos

Los síntomas indican para el que los siente una enfermedad muy grave y realmente el organismo reacciona de acuerdo con esta amenaza. 

Cuánto dura un ataque

Los síntomas que forman la crisis de ansiedad se suelen presentar en un tiempo breve desde que comienza el ataque. En todos los casos es muy súbito, es decir, en muy poco tiempo alcanza una intensidad muy alta y lo habitual es que desde el primer signo hasta el punto culminante de la crisis no transcurran más de diez minutos.

No obstante, la duración del ataque es variable, puede ir desde unos pocos minutos hasta horas. Sobre todo sus efectos pueden durar muchas horas, ya que cuando superamos los momentos más intensos, es posible que sigan los mismos síntomas de ansiedad, pero atenuados dando una sensación de agotamiento tanto mental como física que puede durar el resto del día.

Cómo controlarlo

Ataque de ansiedad por miedoEl problema comenzara a agravarse si la crisis se repite, lo cual en general es la regla en la evolución del trastorno. Debemos saber que un ataque de ansiedad tiende a un círculo vicioso donde los síntomas fisiológicos y cognitivos se retroalimentan.

De manera simple, si tenemos delante una situación taquicardias y dolor de pecho, podemos pensar que nos vamos a morir y obviamente este pensamiento hará que suban todos nuestros niveles de ansiedad. De este modo, la persona no solo sufre ansiedad durante la crisis, también puede desarrollar “miedo al miedo” o fobofobia. Entramos con ello en otro de los componentes típicos de los trastornos de pánico: la conducta de evitación fóbica.

El afectado busca reducir su inseguridad mediante la presencia de una persona que le infunda confianza para reducir la posibilidad de tener otro ataque de ansiedad, pero eso puede producir una dependencia de la compañía de la otra persona.

Para controlar los ataques de ansiedad se utiliza, a veces, como ejemplo la variedad de sensaciones que se producen en un estado voluntario de hiperventilación (respiración exageradamente profunda y prolongada) Con esto se demuestra que muchos de los síntomas percibidos durante el ataque de ansiedad se pueden obtener a partir de un estado fisiológico alterado.

Después se promueven técnicas de control de respiración, además existen procedimientos psicológicos que pueden utilizarse como complementarios como, por ejemplo:

  • Relajación. Comenzando por una respiración profunda, buscaremos una respiración diafragmática, que consiste en llevar el aire a la parte baja de los pulmones y evitar que se nos hinche el pecho. (Puede ayudar el poner una mano a la altura del estómago y otra en el pecho para comprobar su correcta ejecución). Es importante la práctica previa y tener claro ejercicios breves y sencillos que podamos realizar en cualquier contexto.
  • Parar los pensamientos negativos. Debemos afrontarlos, atacando su irracionalidad.
  • Autoverbalizaciones positivas. Tener frases que actúen como “mantras” y nos ayuden a recuperar el control.
  • Conocer nuestro cuerpo y nuestras emociones. El saber cómo reacciona el cuerpo desde un punto de vista científico y ser consciente de lo que ocurre, nos ayudará en nuestra recuperación.

Tratamientos

Cuando nos encontramos ante “ataques de ansiedad” y más aún si se produce de manera recurrente, es muy recomendable buscar ayuda externa.

El primer paso es el diagnóstico correcto. Con frecuencia las personas que sufren ataques de pánico llegan a ser identificados por un médico después de muchos años de sufrimiento.

El tratamiento de un estado de ansiedad requiere una cuidadosa identificación de forma individual del problema porque lo patológico suele ser muy diferente en cada caso.

Conviene identificar los síntomas que experimenta el paciente y su intensidad, las fobias, las obsesiones y las consecuencias, si generan estrés o hasta depresión en el paciente. También conduce a una serie de errores de planteamiento o pensamiento necesario

Al acudir al médico, normalmente nos va a prescribir medicación, pero si el cuadro esta avanzado y en patente su aspecto emocional, habrá que consultar un psicólogo o un psiquiatra experto, porque por sí sola no es suficiente para una satisfactoria solución.

Ataques de ansiedad durmiendo 

Esta modalidad, cuando el sujeto se encuentra dormido, es mucho más desconocida que el ataque de ansiedad diurno.

Las personas más proclives a sufrir un ataque de ansiedad mientras duermen son aquellas que atraviesan por un periodo de alto estrés, que padecen apnea del sueño, que tienen reflujos gástricos; y como mayor predictor se encuentra el que ya padezca ataques de pánico durante el día.

Sus características tienen muchas similitudes con el ataque de ansiedad diurno, produciéndose de manera abrupta, con sensaciones de desasosiego y miedo intenso, acompañados de dificultades para respirar, taquicardia y sudoración.

Al encontrarse el sujeto dormido la sensación de aturdimiento y de no saber lo que está pasando es aún mayor.

Suelen acontecer en alguna de las fases NO REM del sueño, y su duración suele alargarse algunos minutos.

Para resumir este artículo de información sobre ataques de ansiedad, podemos decir que el trastorno por ataques de ansiedad es una enfermedad que se caracteriza por la aparición de crisis de pánico o ansiedad intensa de aparición brusca y espontánea, no provocada por ningún elemento externo ni interno. Posteriormente al primer ataque se puede desarrollar una ansiedad de anticipación, es decir, temor a la repetición de la crisis. A veces seguida por una actitud hipocondriaca y conductas de miedo a salir de casa, para quedarse solo, para cruzar un sitio publico o irnos de viaje. Eso, muchas veces, conduce a la incapacidad y puede llegar a la dependencia por medio de no quedarse solo.

En el Centro Manuel Escudero disponemos de un tratamiento para los ataques de ansiedad contrastado durante décadas por nuestros especialistas. Se le enseñarán estrategias para detectar, entender y afrontar la ansiedad y así lograr disfrutar de una vida más plena.

Comentarios
  • Berta
    Responder

    ¡Qué post más útil! Nos ha gustado que hables tan detalladamente sobre qué es la ansiedad y cómo puede manifestarse, ya que es un concepto ambiguo que mucha gente no sabe realmente qué significa. Además, has propuesto algunas soluciones y tratamientos a esta enfermedad, cosa muy útil para quien no sepa cómo afrontarlo.

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