Tics nerviosos: qué son y por qué aparecen

Los tics suelen aparecer asociados a situaciones de estrés o de mucha tensión emocional. La mayoría de las personas han experimentado tics nerviosos en algún momento de su vida. Es común que estén presentes en la infancia, pero que desaparezcan con el paso de los años. El problema se genera cuando, una vez se llega a la edad adulta, el tic se cronifica, trayendo consigo conflictos en la autoestima de quien lo padece junto con un estado de ansiedad.

 ¿Qué son los tics nerviosos?

Cuáles son las causas de los ticsLos tics nerviosos son los movimientos corporales y manifestaciones vocales involuntarias que se originan a raíz de una contracción muscular nerviosa que desencadena un movimiento o una conducta involuntaria.

Es posible que la persona llegue a reprimir el movimiento muscular o la manifestación vocal, pero esto requiere un gran esfuerzo de su parte. Sin embargo, cuando se está bajo mucho estrés, los tics se acentúan, tanto en frecuencia como en intensidad.

Lo habitual es que los tics nerviosos aparezcan durante la infancia, para ir extinguiéndose al cabo de unos meses. En cambio, en algunos niños esto último no ocurre y el tic se transforma en un trastorno crónico. Existe un porcentaje más alto de hombres que de mujeres que padecen tics.

Los tics nerviosos no son inocuos, sino que las personas que los padecen experimentan ansiedad y angustia al respecto. Esto se debe a que se sienten observados y, en algunos casos, sienten que son objeto de risas por parte de otras personas, así como también el hecho de que sentir un movimiento repentino y brusco les resulta físicamente desagradable.

¿Cuáles son las causas de los tics?

Hoy por hoy no existe una evidencia contundente y comprobada acerca del origen de los tics, excepto el síndrome de Tourette, el cual responde a factores genéticos. No obstante, las teorías más recientes apuntan a la química cerebral como la principal responsable de su aparición.

De este modo, si bien no está del todo confirmado, hay líneas de investigación que se centran en los niveles de neurotransmisores, tales como la serotonina y la dopamina como posibles facilitadores de que aparezcan y no se puedan controlar los tics. Se está intentando comprobar que el exceso de dopamina podría ser un factor desencadenante de tics.

Por otra parte, existen factores ambientales y psicológicos que se han logrado asociar tanto a la aparición como al afianzamiento de los tics:

  • Factores ambientales: la presencia del estrés, de la ansiedad, del aburrimiento, de la frustración y de la insatisfacción, entre otras emociones negativas, podrían generar la aparición de tics.
  • Factores psicológicos: estos factores están relacionados a la anticipación. Cuando la persona siente que la manifestación de su tic se aproxima, se produce ansiedad anticipatoria que origina tics. En definitiva, lo que ocurre es que tiene lugar un círculo vicioso en el que la anticipación del tic, genera más tics.

Causas comprobadas de los tics

Existen ciertas causas muy concretas que se ha comprobado son responsables de la aparición de este trastorno:

  • Lesiones cerebrales
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Infecciones cerebrales
  • Intoxicación por determinados venenos
  • Efectos colaterales de una cirugía

La genética es un factor de riesgo, pero no es determinante.

Síndrome de Tourette y corea de Huntington: los trastornos con tics derivados de la genética

El síndrome de Tourette y la corea de Huntington son los únicos trastornos cuyo factor genético es determinante para su aparición.

Síndrome de Tourette: se trata de un desorden neurológico complejo, el cual se manifiesta a través de tics nerviosos motores y vocales. Para poder afirmar que la persona lo padece, sus síntomas deben haberse manifestado al menos durante un año.

Corea de Huntington: es una enfermedad neuronal degenerativa que, entre muchos otros síntomas físicos y cognitivos, se caracteriza por la presencia de tics.

Tipos de tics nerviosos

Hay dos tipos de tics, motores y vocales, que a su vez pueden ser simples o complejos.

Tics motores simples: Son movimientos rápidos del cuerpo que duran menos de un segundo, como por ejemplo:

  • Parpadeos
  • Encogimiento de hombros
  • Estiramiento de brazos y piernas

Tics motores complejos: Por lo general, combinan dos o más tics motores simples y algunos pueden parecer intencionales debido, precisamente, a la intención que parecen encerrar y a su precisión, como por ejemplo:

  • Copropraxia: gestos obscenos
  • Gestos sexuales
  • Ecopraxia: imitación de movimientos de otras personas

Tics vocales simples: Los tics vocales son sonidos que una persona hace con su voz.

  • Gruñidos
  • Carraspeos
  • Olfatear
  • Aclararse la garganta

Tics vocales complejos:

  • Palilalia: repetición de las palabras y sonidos de uno mismo
  • Ecolalia: repetición de la última palabra o frase que se haya oído
  • Coprolalia: insultos y palabras socialmente inaceptables

 

¿Cuándo se diagnostica a los tics como un trastorno psicológico?

Existen los tics nerviosos por ansiedad, los cuales no son un trastorno y tienden a desaparecer cuando se deja de experimentar el exceso de ansiedad que condujo a ellos.

En cambio, se los considera un trastorno psicológico cuando producen un daño severo en la vida laboral y social de la persona, o cuando la llevan a padecer un sufrimiento profundo.

Tratamientos para los tics nerviosos

Los tics pueden ser tratados con medicación como ansiolíticos o incluso, en casos severos, se pueden utilizar antipsicóticos, pero cuando no surten efecto, se pueden usar antagonistas adrenérgicos alfa-2.

El problema es que se dice que son más efectivas de lo que realmente son y generan efectos secundarios indeseables.

Desde el abordaje psicológico, se aplica psicoterapia cognitiva conductual para erradicarlos o controlarlos.

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Los tics pueden ser muy molestos aunque no representen un daño severo en quien los padece. Debido a los inciertos resultados de las medicaciones que se prescriben para tratarlos, y a sus efectos secundarios, lo mejor es tener paciencia y tratarlos por medio de una terapia psicológica o por una combinación de ambos, medicación y terapia psicológica. Los resultados no se verán de la noche a la mañana, pero serán duraderos.

Recomendamos a las personas que tienen tics que les produzcan incomodidad o limitaciones en su vida diaria que contacten con un especialista para recibir apoyo terapéutico.

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