Problemas de pareja más frecuentes

Video Centro Manuel Escudero, Problemas de pareja más frecuentes

Las parejas entran en crisis, y es normal. Hay amores para toda la vida. Y hay amores que se agotan y se acaban, otros reviven y en ocasiones nacen otros nuevos… Hoy en día reconocer e intentar solucionar los problemas de pareja es algo socialmente aceptado.
Se considera que una pareja con problemas debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Tiene que reconocerse como pareja con problemas o que lo perciba al menos uno de los dos miembros.
  • Una pareja en la que la tasa de intercambios negativos es superior a la tasa de intercambios positivos.
  • Que se den problemas significativos en diferentes áreas de la vida de pareja: comunicación, relaciones sexuales, toma de decisiones, tiempo libre, relaciones sociales, economía, educación de los hijos, etc.

Son muchas las razones de crisis de pareja. Lo importante es la aceptación del hecho en sí por la pareja y con la menor distorsión por ambas partes.
No obstante, puedo resumir las razones más comunes que desembocan en crisis de la pareja en seis grupos;

  1. Agotamiento de la relación por cansancio. El amor inicial se va debilitando y soportando la carga de los problemas del día a día. La convivencia en vez de fortalecer, debilita la relación. La crisis estalla por motivos de estrés y cansancio acumulado convertido en apatía y desinterés.
  2. La existencia de una tercera persona.
  3. Conflicto de intereses. Puede venir provocado por varias causas como razones laborales, familiares, enfermedad, inestabilidad, decisiones financieras, etc.
  4. Diferencias sociales, educacionales y culturales. Ocurre en parejas cuyos miembros son de distintos países y culturas, lo que provoca grandes diferencias en las escalas de valores, educación, estilo de vida, los ritos sociales, etc.
  5. Incompatibilidad de caracteres.
  6. Desenamoramiento. Suele ser la consecuencia del conflicto que genera alguna de las cinco razones anteriores, aunque algunas veces no viene asociado a nada, sencillamente se produce. Puede ser debido al debilitamiento de la atracción, escaso interés sexual, etc.

Las crisis no necesariamente desembocan en ruptura, aunque ocurra frecuentemente. Una vez en crisis, será el balance que haga la propia pareja (amor, hijos,…) lo que la llevará a la ruptura o al reencuentro.

Para superar un problema en la pareja lo importante es pensar que merece la pena encontrar la solución del problema y luchar por la relación, para ello es importante identificar y abordar el problema correctamente y salir fortalecidos una vez superado.

 

Para ayudar a su identificación he seleccionado algunos de los que mi experiencia clínica me ha demostrado que son más frecuentes, por ejemplo

  1. El trabajo. Más de ocho horas fuera de casa, cinco días a la semana, es todo un mundo de percepciones, estados de ánimo, tensiones, experiencias y relaciones con terceros…. muchas horas de vida sin compartir.
  2. Viajes, ausencias, distancias. La pareja tiene que hacer un esfuerzo extra por compartir lo que ocurre fuera del hogar, los éxitos, los enfados, las frustraciones, etc.
  3. La familia. Uno o los dos miembros de la pareja sufren sobrecarga familiar o no aceptan algo de la familia del otro.
  4. Hijos. Tener Problemas, tensiones, discrepancias en la educación o dificultades de convivencia con los hijos
  5. Desconfianza. La confianza es un pilar fundamental de la vida de la pareja. Uno de los problemas más típicos de la falta de confianza son los celos. La desconfianza debilita el apoyo, la comunicación y el compromiso.
  6. Apoyo. Falta de apoyo de uno de los miembros de la pareja al otro.
  7. Infidelidad.
  8. Sexo. Malas o nulas relaciones sexuales
  9. Casa. La casa es un espacio físico de convivencia en la que se pueden dar múltiples factores que desarrollen conflictos en la pareja.
    Un espacio para dos…o más. En la casa se pasan muchas horas y cada persona hace un uso de este espacio vital, que es la casa, conforme a su educación y a su cultura.
    Para la casa se piden prestamos, se compran muebles, usamos los mismos cuartos de baño, se escucha música, a algunos no les importan los olores…otros son muy sensibles a estos, el desorden nos puede gustar o irritar, mantenimiento, limpieza…todas estas diferencias pueden ser extenuantes en la vida de la pareja. La casa se puede convertir en una importantísima fuente de problemas.
  10. Amistades. En la práctica la pareja debe redefinir el concepto de amistad ya que puede que no se tenga el mismo concepto de amistad y por ello surjan roces
  11. Manías, gustos, aficiones diferentes.
  12. Falta de equidad en las cargas del hogar. Muchas parejas suelen cargar muy desigualmente las tareas del hogar. En casa se comparten tareas que pueden servir de excusa para dialogar, para estar más juntos, para aproximarse, para incrementar el sentimiento de solidaridad, para manifestar apoyo, todo esto es muy importante en la pareja.
  13. Inflexibilidad. La falta de flexibilidad y de comprensión es otra fuente de problemas. La vida en común exige de empatía y la adopción de posturas acordes con la situación que se vive en cada momento. Una postura inflexible fomenta la rigidez y la intolerancia.
  14. Negatividad. Pensar en negativo es un estado mental que es demoledor para una persona. La falta de autoestima es un peligro para la relación de la pareja, la inseguridad se traducirá en desconfianza, falta de apoyo, etc.
  15. Aburrimiento. Algunas parejas someten su relación a rutinas tan previsibles que llevan a un aburrimiento hasta que al final acaba pasando factura. El aburrimiento puede ser la consecuencia de otros problemas acumulados: falta de comunicación, inflexibilidad, gustos diferentes, sexo,….
  16. Falta de comunicación o errores en la comunicación. Esta es una de las causas más importantes en la generación de problemas de una pareja. En la pareja, una discusión debe concluir con acercamiento, aplicación de posturas flexibles y con el sentimiento de que ha servido para acercar y comprender mejor. Hay que combatir la irritación, los malos entendidos, las incomprensiones etc. Hay que cuidar al máximo la comunicación.
  17. Falta de sinceridad. La falta la sinceridad provoca una actitud negativa, desconfianza y recelo. Es un falta de respeto a la persona.
  18. Falta de capacidad para perdonar. Cuánto más amas a una persona, más capaz eres de perdonarla. Así de sencillo. La falta de capacidad para perdonar es un mal síntoma: indica que el amor no goza de buena salud. Todos cometemos errores. Piensa en lo que el perdón aporta tu pareja, tu perdón es un regalo de amor.
  19. Falta de correspondencia. La pareja es cosa de dos. Se perdona y se comprende si hay capacidad de corresponder por ambas partes.
  20. No defender el espacio de la pareja. Cuando terceras personas ocupan el espacio de la pareja, esta devalúa su relación. No renuncies a luchar si ves que por cualquier circunstancia ese espacio se ve disminuido o alterado.

Señales que los preceden

Después de definir los problemas más frecuentes que se pueden dar en una pareja, voy a decir las diez señales que, según nos ha demostrado la experiencia profesional, indican que algo va mal. Si percibimos alguna de estas señales es el momento de plantearnos que podemos tener un problema y es mejor atajarlo cuanto antes. Estas señales no implican necesariamente que la situación sea insalvable o que no podamos poner algo de nuestra parte para superarlo.

Las principales señales son:

  1. Ya no tienes sexo con tu pareja
  2. La intimidad ha desaparecido: si hace meses que no somos ni siquiera capaces de dar un beso de buenas noches a nuestra pareja, quizá sea hora de replantearnos nuestra relación.
  3. Te cuesta contar las cosas. También puede ocurrir que, por mucho que desees que tu pareja te escuche, esta se muestre indiferente, no le interese lo que cuentas o directamente no entienda lo que quieres contarle: mala señal.
  4. Siempre llamas tú. Una comunicación bidireccional y más o menos simétrica es vital en una pareja. En el momento en que uno deja de llamar, ponerse en contacto, escribir o sacar tiempo para encontrarse con su pareja y es el otro el que realiza todo el esfuerzo por fijar una cita, es probable que aquel que obvie la posibilidad del contacto haya perdido gran parte del interés por su pareja.
  5. Ves más a tus amigos que a tu pareja.
  6. La diversión ha desaparecido. Toda relación sentimental sana genera felicidad, satisfacción e implica un cierto grado de diversión, aunque los miembros de la pareja sean personas serias. Forma parte de la intimidad de la pareja pasárselo bien juntos sin necesitar nada más, al igual que intentar sorprender de maneras muy distintas a tu pareja. Cuando la relación se prolonga en el tiempo, es normal que se normalice y los intentos de sorprender a la misma se reduzcan, pero si nunca nos lo pasamos bien, ya no realizamos actividades de ocio y no vemos la necesidad de innovar en nuestra vida en pareja, probablemente se deba a que ya no somos capaces de divertirnos con la misma intensidad que al principio de la relación.
  7. Las peleas son continuas y no ofrecen soluciones.
  8. No se hacen planes de futuro. Si no podéis visualizar un futuro común, seguramente se deba a que no tenéis uno.
  9. Tu familia y amigos se dan cuenta de que algo va mal. Cuando un comentario recurrente entre nuestro círculo de amigos es que nos ven mal, que no entienden el comportamiento de nuestra pareja hacia nosotros o piensan que somos infelices, es probable que tarde o temprano, quizá demasiado tarde, nosotros caigamos en la cuenta de que efectivamente así es. Otra cosa muy diferente son los comentarios maledicentes y perversos motivados por la envidia o la incomprensión.
  10. Tu pareja siempre tiene trabajo. Cuando una relación amorosa empieza a mostrar síntomas de agotamiento, es probable que tu pareja pase más tiempo en el trabajo, se apunte a más eventos relacionados con el mismo, cene o salga de fiesta con sus compañeros…
    Es una forma de señalar que te está intentando evitar, y que de hecho prefiere compartir su tiempo con aquellos a los que ve durante ocho horas al día, que contigo. Si la excusa para no verte es siempre que tiene mucho trabajo, es probable que en más de una ocasión te haya mentido.

Sería conveniente para cualquier pareja hacer una pequeña lista con los temas conflictivos que puedan ser significativos, e intentar buscar la resolución de los mismos.

Recomendaciones para mejorar la relación de pareja

Después de haber repasado los problemas y las señales que los preceden voy a dar una serie de sencillas recomendaciones para intentar reconducir la situación,

  1. Hablar solo cuando los ánimos estén calmados. Cuando las emociones como la ira, la rabia, la frustración son muy fuertes es recomendable tomarse un tiempo para “tranquilizarse”, ya que no se puede decir que sean un buen momento para la comunicación.
  2. Escuchar empáticamente. Estos implica escuchar sinceramente al otro, esto requiere el esfuerzo de meterse en el universo del otro, de entenderlo, intentar que se sienta realmente comprendido.
  3. Escoger y hablar de un solo tema.
  4. Hablar en primera persona.
  5. Igualar las posiciones. Para que una negociación justa sea posible, ambos tienen que tener la misma fuerza y peso para decidir, porque si sólo uno se sacrifica en pos del otro, esto no puede acabar bien.
  6. Ceder en búsqueda del punto medio. Para que un acuerdo sea efectivo debe satisfacer a ambas partes.
  7. Salir del aislamiento y mejorar la calidad de vida. Para tener una relación equilibrada es importante tener ratos de tranquilidad, de diversión, de compartir con los amigos, de perder el tiempo juntos, en definitiva de ocio y disfrute, porque ello contribuirá a que ambos nos sintamos más relajados y más satisfechos con nosotros mismos. Estar en contacto con el exterior ayuda a relajarse.

Un punto muy importante en la salud de cualquier pareja es la vida sexual.

La vida sexual de una pareja se puede interpretar como una especie de “termómetro de la relación”; una forma de saber qué tal se encuentra nuestra relación de pareja.

Resulta obvio que la sexualidad cambia en la medida que una relación de pareja evoluciona, la pasión desenfrenada propia de la etapa de noviazgo da paso a una vida sexual estable, que no por ello ha de ser aburrida, la frecuencia sexual no es que disminuya sino más bien se normaliza, se podría decir que lo anormal es el inicio, el apetito sexual se auto-regula en el seno de la relación.

Ahora bien, la sexualidad humana es un campo muy sensible a problemas de otro origen, no debemos olvidar que estamos hablando de algo tan complejo como el deseo y las emociones.

Esto implica que si la comunicación falla, que si la confianza se diluye, si la sensación de apoyo y comprensión mutua se disipa, si el rencor le quita el sitio al amor en el espacio emocional, si la distancia emocional entre ambos miembros de la pareja crece cada día, en esta situación es muy fácil que el deseo sexual se resienta.

Muchas de las demandas que hacen a nuestro centro por falta o disminución del deseo sexual, terminan siendo derivadas a terapia de pareja, ya que los conflictos irresueltos impactan con especial rapidez el ámbito de la sexualidad de pareja.

Aquí surge una pregunta, ¿la terapia de pareja ayuda a resolver los conflictos?

Pues sí, la terapia de pareja puede ser un espacio muy propicio para el re-encuentro de la pareja.

Requiere la implicación activa de ambos miembros de la pareja y digamos que el terapeuta es un mediador estratégico, entre los muchos malos entendidos que se van acumulando en la propia historia de la relación de pareja.
Aquí está en juego lo que realmente desean las parejas, algunas están muy comprometidas con el proceso, otras vienen “medio” obligadas y con una actitud negativa frente a la terapia, acceden a hacer una terapia no porque crean en ella, sino por demostrarle a su marido o mujer, que ellos estaban dispuestos a intentarlo todo.

Para que una terapia de pareja sea efectiva, se necesita el compromiso, la voluntad, el esfuerzo y las ganas de hacer que la relación vuelva a funcionar.

En ocasiones la terapia de pareja puede ayudar también a negociar una separación sana y lo menos traumática posible si la decisión de la separación es irreversible.

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