Teoría y estrategias de motivación

Video Centro Manuel Escudero, Teoría y estrategias de motivación

Si quieres cambiar algo de tu vida, estás cansado de tu rutina diaria, quieres cambiar de trabajo o de empleo o simplemente estás buscando un trabajo, pero no adoptas una actitud positiva ante la situación de cambio y no te motivas ante nuevos retos, tienes el riesgo de caer en un estado de apatía, desmotivación, dejadez, inmovilismo e incluso depresión.

Son estados que pueden paralizarte, producirte una mala calidad de vida y cerrar o bloquearte oportunidades de progreso en tu vida.

Para evitar esta situación puedes practicar una serie de estrategias psicológicas que te ayudarán a ser constante, a no desmoralizarte, a ser más activo, optimista y alegre, independientemente de la situación en la que te encuentres.

Estrategias de motivación

Tener buena actitud y practicar de forma constante las estrategias psicológicas de motivación de las que voy a hablar a continuación, mejorarán tu calidad de vida y tus relaciones con los demás.

Estas estrategias te facilitarán que consigas más fácilmente tus objetivos vitales.

Vamos a repasar los principios de motivación que considero más importantes,

  • Lo primero que hay que tener en cuenta es que cualquier cambio en la vida requiere un esfuerzo, y este esfuerzo no lo tienes que interpretar como algo pesado y doloroso sino como un ejercicio que va a hacerte más fuerte y mejor.

Con esta actitud afrontaras el esfuerzo con optimismo y cada pequeño logro que consigas será una motivación que te hará seguir hacia delante.

  • El siguiente punto es muy importante, tienes que tener objetivos.

Los objetivos son un pilar fundamental de la motivación.

Si no tienes objetivos claros en tu vida, vitales o profesionales, corres el riesgo de convertirte en una persona desmotivada o desanimada.

La estrategia es elegir objetivos a corto, medio y largo plazo, es decir diarios, semanales, mensuales, anuales…

 

Estarás mucho más motivado si te marcas metas concretas y alcanzables, por ejemplo puedes ponerte como objetivo hablar con una persona al día para informarle de lo que estás haciendo y que te aporte sus ideas, otro pequeño objetivo puede ser leer cada día un artículo en inglés.

Recuerda, establece en tu vida objetivos graduales y alcanzables.

  • Tienes que tener en cuenta es que si algo te gusta tendrás más ganas de conseguirlo, en cambio si algo no te gusta no tendrás muchas ganas de buscarlo.

Encuentra cuáles son tus intereses y tus gustos, para ello es útil observar lo que haces diariamente, que es lo que te gusta ver, leer, que te atrae, que es lo que atrapa tu atención.

Todas estas cosas te darán pistas sobre lo que de verdad te gusta o te interesa y recuerda, un mayor interés implica siempre una mayor motivación y una mayor satisfacción. Si hay algún día que tienes pensamientos que te bloquean o influyen negativamente en tu estado de ánimo, puedes sentirte desmotivado.

Tienes que ser conscientes de este proceso y contrarrestarlo, ¿cómo? pues entendiendo que los pensamientos y emociones negativos no te influirán si, simplemente, haces lo que te has propuesto hacer.

Hay que hacer lo que hay que hacer, independientemente de lo que pienses o como te sientas. Es decir sientas lo que sientas, haz lo que debas.

Aunque no tengas ganas, aunque sientas ansiedad o cansancio, si simplemente haces las actividades que tienes previstas, notarás como los pensamientos se detienen y comenzarás a sentirte mejor.

Sigue tus objetivos, planifica tus hábitos diarios, implícate con regularidad en actividades y tu vida irá mejor.

Si consigues que tus emociones y pensamientos no cambien tus planes, entonces tus planes cambiarán tus emociones.

  • Otro punto es la constancia.

Muy pocas cosas en la vida se consiguen en el primer intento, para obtener resultados hay que intentarlo muchas veces.

Nada que intentes conseguir, suele salir a la primera y esto no debe generarte frustración.

La vida personal y profesional es una carrera de obstáculos donde los éxitos y las satisfacciones a corto plazo son muy poco frecuentes.

La satisfacción y el éxito son más probables para aquellos que son persistentes y lo intentan muchas veces.

Si algo no sale bien, simplemente inténtalo una y otra vez sin desaliento y al final lo conseguirás.

  • Una norma que considero muy importante es que si quieres conseguir un objetivo, crea hábitos que te motiven y lo faciliten.

Conseguir lo que te propones tiene mucho que ver con generar y mantener hábitos y rutinas diarias que posibiliten conseguir tus objetivos, como por ejemplo levántate temprano aunque no tengas obligación, estudia de forma regular, contacta con amistades o empresas frecuentemente, practica una actividad física a diario, etc.

Se constante y mantén siempre estas rutinas, porque haciéndolas mantendrás el cerebro activo, evitaras el desánimo y la desmotivación, incrementarás tu autoestima y estarás siendo más eficaz organizando tu propia vida.

  • Una máxima que repito con frecuencia es “Ocuparse es motivarse”.

Cuando hacemos alguna actividad cambia nuestro estado de ánimo y nuestro rendimiento.

Todos tenemos la experiencia de algún día en el que hemos estado bajos de estado de ánimo, no nos apetecía hacer nada, pero al final y casi a la fuerza hemos hecho algo, como salir con los amigos o ir a hacer deporte y cuando hemos ido, nos hemos alegrado de habernos forzado.

Nos ha venido bien porque la actividad, es decir ocuparnos de algo, nos ha cambiado el estado de ánimo, nos ha incrementado la autoestima y nos ha generado una actitud positiva.

Si haces nada, si eres inactivo, poco a poco comenzarás a dejarte llevar por la apatía, la pereza y el desánimo.

Por eso es conveniente que, aunque no te apetezca, te involucres en actividades que te mantengan activo, ya sean sociales, culturales o deportivas.

Por ejemplo practica deporte con regularidad, colabora con alguna institución benéfica, busca y desarrollar nuevas aficiones como la música, el baile, idiomas, etc.

  • Un punto esencial para mantener tu motivación es la gestión del tiempo.

Muchas veces el tiempo se va sin darnos cuenta, haciéndonos sentir mal con nosotros mismos, lo que significa que una mala gestión de nuestro tiempo nos afecta, nos produce sensación de culpa, que nos hace sentir mal y nos desmotiva.

Para evitar esta sensación y lograr aprovechar el tiempo en tu beneficio, es preciso hacer una gestión eficaz del tiempo.

Para ello tienes que hacer una planificación real de tus actividades.

Hacer una buena planificación del tiempo es una de las labores personales más compleja.

Los objetivos y actividades que te propongas hacer en un plazo de tiempo, tienen que ser graduales y alcanzables y su secuencia temporal, es decir el tiempo y orden requerido para conseguirlos tiene que ser razonable, lógico y proporcionado.

La planificación o la gestión de tu tiempo no tiene que suponerte un sobreesfuerzo, pues este te llevaría a abandonar tus objetivos, lo que supondría una frustración, una bajada de autoestima y una pérdida de motivación.

Haz la planificación de forma que te sirva de motivación, para eso, la gestión tiene que secuenciar tus actividades de forma gradual, progresiva, adaptada a tus capacidades y al tiempo y al esfuerzo que realmente estas dispuestos a hacer.

Gestiona tu tiempo para hacer las cosas necesarias que te lleven hasta tus objetivos de forma gradual y sin generarte sobreesfuerzo.

Si avanzas poco a poco, de forma constante con la sensación que eres tú el que gestiona tu tiempo, te proporcionará una gran sensación de seguridad personal y de autoconfianza.

  •  Otro punto a tener en cuenta es el área de confort.

Muchas personas tienden, en algún momento de su vida a quedarse en su área de confort, es decir en el entorno en el que se sienten más cómodos y en el que solo es necesario un mínimo esfuerzo para desenvolverse.

En este área de comodidad, no es necesario enfrentarse a los demás, no se requieren grandes esfuerzos intelectuales porque casi todo lo que tenemos que hacer lo tenemos automatizado, y se vive en una burbuja que yo llamo “comodidad insatisfactoria”.

¿Por qué la llamo así? Porque cuando estamos en nuestra área de confort, nos sentimos cómodos, a salvo de situaciones incomodas o que requieran esfuerzo emocional o intelectual para solucionarlas, pero en cambio no recibimos estímulos nuevos, no nos desarrollamos como personas, echamos de menos que nos pasen más cosas o sentirnos útiles, es decir nos sentimos insatisfechos.

Si no sales de tu área de confort y no te enfrentas a experiencias nuevas en tu vida, entraras en un estado de apatía, inmovilidad psicológica y desmotivación.

Sal de tu área de confort y exponte a nuevos retos y experiencias, por ejemplo haz viajes que no estén planificados por agencias, aprende algo completamente nuevo para ti como un idioma o una habilidad en la que no tengas experiencia, por ejemplo, algo de cerámica o música.

Atrévete a asumir nuevos retos, sal de tu área de confort. Las nuevas experiencias te enriquecerán como persona y te motivarán para afrontar nuevas expectativas y objetivos en tu vida.

 

  • Un punto fundamental en la automotivación es el optimismo, se ha comprobado que las personas optimistas encuentran mayores oportunidades en la vida, tienen una autoestima más elevada, tienen mayores probabilidades de ser seleccionados o promocionados en su entorno laboral y sus relaciones sociales y personales son más satisfactorias.

Las personas optimistas tienen una mayor capacidad de motivación ya que les afectan menos las adversidades, son más resilientes.

Trabaja y desarrolla el optimismo, por ejemplo puedes cultivar el sentido del humor, aprende a contar chistes y a reírte, escribe y memoriza anécdotas divertidas de tu vida y cuéntalas cada vez que puedas, visualízate a ti mismo en el futuro consiguiendo los objetivos que te has propuesta.

Es muy importante para cultivar el optimismo no ser rígido, no des demasiada importancia a las cosas, relativízalas, si mantienes una actitud rígida ante las cosas no conseguirás una perspectiva optimista de las cosas y te costará motivarte.

  • Y el último punto y quizás el más importante es desarrollar una personalidad resiliente.

La resiliencia es la capacidad de enfrentarse de forma saludable a la adversidad.

La persona resiliente puede afrontar una situación difícil, encajarla, elaborarla y seguir viviendo como si esa situación difícil la hubiera fortalecido.

La persona resiliente puede visualizarse en el futuro con optimismo y tener una actitud positiva a pesar de sufrir acontecimientos desestabilizadores o pasar por situaciones vitales complicadas.

Puedes trabajar y entrenar para conseguir esta capacidad, de esta forma desarrollaras unas habilidades psicológicas que te protegerán y te motivarán en los momentos difíciles.

Trabaja los siguientes puntos:

  • Identifica de manera precisa las causas de los problemas para impedir que puedan volver a repetirse
  • Controla tus emociones en todo momento y permanece concentrado en lo que hay que hacer.
  • Céntrate en controlar tus impulsos y tu conducta en esas situaciones difíciles.
  • Mantén un optimismo realista, es decir una visión optimista del futuro y piensa que puedes controlar tu vida, pero sin dejarte llevar por fantasías.
  • Piensa que eres una persona competente y confía en tus propias capacidades.
  • Desarrolla la empatía, es decir la capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellos.
  • Busca constantemente nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en tu vida.
  • Y desarrolla un estilo de pensamiento realista y flexible.

Si tienes en cuenta los conceptos, ejercicios, teoría y estrategias psicológicas que he desarrollado en esta exposición y los pones en práctica, te ayudarán a salir fortalecido de prácticamente todas las situaciones y experiencias que se produzcan en tu vida, te ayudaran también a ser constante, a estar siempre motivado, a no desmoralizarte, a ser activo, optimista y alegre, independientemente de la situación en la que te encuentres.

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